Mexico D.F. a
Energías renovables en el medio rural
28/8/2013
Muestra de agradecimiento
Estudiante capacitó a mujeres de la montaña alta de Guerrero para construir sus propias estufas de leña.
Iris Moreno / Foto: Jorge Estrada
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Representantes de Xalpatláhuac, comunidad de la montaña alta de Guerrero, visitaron la Facultad de Ingeniería para entregar una carta de agradecimiento a las autoridades por "destinar recursos humanos y programas de servicio social a esta zona del país tan marginada, olvidada y castigada", dijo su Tlayakanky, el señor Santiago Melgarejo Mercado.

La comitiva, conformada principalmente por mujeres, asistió al examen profesional de Walter Julián Ángel Jiménez, quien se graduó como ingeniero eléctrico electrónico con la tesis Utilización de energías renovables en el medio rural, en la que plasma su experiencia realizando la adecuación de la estufa de leña Patsari, distribuida por medio de programas gubernamentales, a las necesidades específicas de los habitantes de Xalpatláhuac.

"El principal problema de los programas gubernamentales de entrega de estufas es que muchas veces la tecnología que ofrecen no responde a las necesidades específicas de las comunidades rurales; tal fue el caso de Patsari, la cual resultó ser muy pequeña (un metro por noventa centímetros o menos) para el tamaño de las tortillas que se acostumbran elaborar en la montaña alta de Guerrero, de unos 20 centímetros de diámetro", explica Walter.

Desde que realizaba su servicio social en el programa La UNAM por la Alfabetización en tu Comunidad, Walter se percató de que las mujeres de Xalpatláhuac tienen la costumbre de colocar hasta cuatro tortillas en un comal grande sobre un fogón de tres piedras y carecen de tiempo para reducir la leña, labor de sus maridos, quienes por lo general migran a Estados Unidos para poder aportar recursos a sus familias. La gran cantidad de humo que se genera con estos fogones provoca toda una gama de enfermedades pulmonares crónicas.

Con proyectos como Patsari, el gobierno ha tratado de que en las comunidades rurales se deje de lado el fogón de tres piedras; sin embargo, no se ha obtenido el éxito esperado ya sea porque el tamaño de las estufas no es el adecuado, porque se rompen o no pueden ser utilizadas cuando se les coloca leña sin reducir, o bien, como éstas son fijas, es frecuente que muchas queden abandonadas cuando las usuarias requieren cambiar de ubicación su cocina de carrizos.

Convencido de que los conocimientos que había adquirido en la Facultad de Ingeniería le permitirían realizar mejoras a la estufa Patsari, Walter decidió realizar un análisis del uso de combustibles en esta comunidad: "el 65 por ciento de los habitantes utiliza únicamente leña para cocinar sus alimentos y el 35 restante suele combinarlo con gas cuando tienen la oportunidad de recibir remesas de Estados Unidos. Por otro lado, el consumo de leña es tan alto que incurren en la deforestación para proveerla", asegura.

En su empeño por ofrecer a Xalpatláhuac una solución, desarrolló un prototipo de "tecnología apropiada", cuya metodología plantea que las propias comunidades identifiquen sus necesidades y a partir de ello desarrollen tecnología económica, sustentable y fácil de reproducir.

Dicha metodología le llevó a crear un prototipo de estufa de leña, al que denominó Xalpaneca, el cual consiste en un fogón cerrado con una chimenea pequeña para que los gases salgan al exterior, de esta forma, se ahorra leña y se evita el contacto directo con el fuego, ofreciendo una mayor seguridad a las familias: "Quienes usan por vez primera la estufa logran un ahorro de hasta el cincuenta por ciento, en tanto que las usuarias con mayor experiencia economizan hasta en un setenta".

Con la ayuda de la Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México, conformada por jóvenes voluntarios, Walter capacitó a unas mujeres y pobladores interesados en fabricar la estufa Xalpaneca que, tomando en cuenta el costo de medio bulto de cemento, unos tubos de aluminio y otros materiales de la zona, representa una inversión de ciento cuarenta pesos: "La tecnología es tan fácil de diseminar que la Xalpaneca se replicó el doble de las 235 que fabricamos en nuestro programa".

Para comprobar si la Xalpaneca verdaderamente respondía a las necesidades de los habitantes de Xalpatláhuac, Walter dio seguimiento al proyecto por cuatro años y puso en marcha varios grupos pilotos en comunidades aledañas como Zacatipa, Tototepec, Tlacotla, Zoyatlán, Copanatoyac, Ocotequila, Potoichán y Patlicha: "A lo largo de este tiempo pude comprobar que esta tecnología funciona para toda la montaña alta de Guerrero", aseguró el flamante ingeniero al término de su examen profesional.

El maestro emérito Jacinto Viqueira Landa, su asesor, y la doctora Alejandra Castro, dos de los profesores que lo alentaron a sacar adelante el proyecto, acompañaron a Walter en una inesperada ceremonia en el auditorio Javier Barros Sierra, donde el Tlayakanky de Xalpatláhuac y algunas usuarias de la estufa le entregaron un reconocimiento por su trabajo y al maestro Miguel Figueroa, en representación de las autoridades de la FI, un agradecimiento a esta casa de estudios por alentar a los jóvenes a realizar trabajos de tesis y servicio social en las comunidades más marginadas del país.

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